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Nuestra Señora del Buen Consejo
Información
Fecha Siglo IV
Ciudad Genazzano
País Italia
Aprobación Eclesiastica Aprobada por el Papa Pío IX
Festividad 25 de abril
Título Nuestra Señora del Buen Consejo
Templo Capilla de la Virgen del Buen Consejo

Nuestra Señora del Buen Consejo es una advocación mariana de la Iglesia Católica, venerada entre los fieles de la ciudad de Genazzano y la Iglesia universal.
Pío IX incluyó en las letanías lauretanas las palabras "Madre del Buen Consejo", en veneración a esta advocación.

Historia

Durante el Imperio romano, los patricios y la corte imperial había establecido nuevamente sus dominios en las villas junto a los centros más importantes de la ciudad. Durante el gobierno del papa san Marcos, los paganos desaparecieron y se dio la primera edificación de un templo bajo la advocación de la Virgen María, como del Buen Consejo.
Durante muchos siglos el sitio había perdido toda su importancia histórica.En el siglo XIV, el templo fue dado en custodia de la Orden de San Agustín, con el objetivo de brindar la asistencia pastoral a la comunidad y para la debida conservación del edificio.
Para la restauración del templo antiguo tomó un papel importante la terciaria agustina Petruccia de Nocera, viuda y dedicada a la oración y a servicios en el Templo.Pidió permiso a los frailes para dar en patrimonio al templo su herencia con la que se restablecería nuevamente la estructura deteriorada.
En los tiempos paganos, la comunidad se reunía para adorar a sus dioses. Después, se reunían para celebrar la fiesta de san Marcos.
Según la leyenda, en 1467, durante la fiesta de la virgen del Buen Consejo se escuchó del cielo una música angelical;un rayo de luz bajo hasta la pared del fondo de la capilla inconclusa, las campanas repicaban, seguido todos los campanarios sonaron al unísono las campanas de Genazzano. La nube se disipó poco a poco, descubriendo la pintura que representa a la Virgen del Buen Consejo con su Hijo en brazos.
La noticia de la aparición llegó hasta Roma, el papa Paulo II consideró que debía investigar y estudiar dichos sucesos, ese mismo año se estableció dicha comisión. Algunos papas de la Iglesia católica le han rendido homenajes a esta advocación.Pío V como exvoto envió un corazón de oro;Urbano VII, en 1630 fue en peregrinación para pedir la ayuda durante una plaga; Inocencio XI, coronó a la imagen.Benedicto XIV aprobó la Cofradía de Nuestra Señora del Buen Consejo, siendo su primer miembro.Pío XII la escogió como la patrona de su pontificado.
Muchos santos y beatos le han rendido mucha veneración.En la Segunda Guerra Mundial, una bomba explotó en la Basílica,destruyendo todo el altar principal,pero la imagen de la virgen permaneció sin daño alguno.[1]

San Luis Gonzaga

En 1683 vivía en la corte de España, en el palacio de la Embajada genovesa, calle Ancha de San Bernardo (hoy Universidad Central), Don Fernando Gonzaga, príncipe de la casa de Mantua, marqués de Castellón y grande de España, con su esposa Doña Marta de Tana Santana, dama que había sido de la reina Doña Isabel de Valois, y sus hijos. El primogénito de éstos era Luis, joven de quince años, menino del príncipe D. Diego en el palacio de Felipe II.
Desde sus primeros años se sentía Luis con vocación religiosa, pero ignoraba qué Orden sería la que abrazaría.Visitaba con frecuencia la capilla de la Virgen del Buen Consejo, donde tenía por confesor al P. Fernando Paterna. Una mañana de Agosto de dicho año, en día próximo á la fiesta de la Asunción, se dirigió á ella con su ayo, y, después de confesar y comulgar con la devoción con que solía hacerlo tan angelical criatura, separado del ayo, quedóse solo en la capilla de la Virgen al pie de su altar en altísima oración y contemplación.
De la suspensión y del arrobamiento vino á sacarle una dulcísima voz de la Virgen, pues mereció oír de la boca de la santa Imagen éstas palabras: Entra en la Compañía de mi Hijo; palabras que llenaron de consuelo santo su noble corazón, y le determinaron a dejar la corte y los palacios; y después de vencer muchos obstáculos, como se dirá en su Vida el 21 de Junio, entró en la Compañía de Jesús en 1585, muriendo en ella en 1591.

Diego Luis de San Vítores

Este prodigio se confirma con este otro sucedido en 25 de Marzo de 1640, en el que, según el testimonio del P. Juan de Villafañé, la milagrosa imagen del Buen Consejo habló varias veces y persuadió y mandó al venerable P. y mártir Diego Luis de San Vítores que entrase en la Compañía de Jesús, como lo testifica un escrito en el que se consignan las circunstancias de la vocación del referido mártir, el cual se guarda en el archivo provincial de la Compañía de Jesús en Toledo; y en él se asegura, según la tradición, que esta misma milagrosa imagen había aconsejado al joven Luis su ingreso en la Compañía por estas palabras: Nuestra Señora del Buen Consejo, de quien está constante y firme la tradición que fue la misma que habló á San Luis Gonzaga.
Así, con voz clara llamó esta santa imagen al puerto seguro de la religión a dos tan ilustres varones; y del mismo modo podríanse enumerar otros casos semejantes de sujetos a quienes, hablándoles la Virgen al corazón, suavemente los aconsejó y condujo a lograr igual dicha en la citada Compañía,como en otras Ordenes religiosas.
Muchos lo publican con tiernas voces y suaves lágrimas, afirmando que a la vista y presencia de esta imagen deben las primeras luces de su desengaño y de su retiro del mundo, sin dejar de confesar que, vacilando después entre la inconstancia y la firmeza de sus propósitos, sólo con volver a ponerse en su presencia cesó la batalla, publicándose la victoria en favor de sus piadosos deseos. Por donde se ve que a esta imagen la comprende propiamente el renombre de Madre y Señora nuestra del Buen Consejo.
El P. Fr. Antonio de Santa María, en su Iglesia triunfante, al citar esta imagen del Buen Consejo con otras muchas de Madrid, dice (pág. 579): «Es milagrosísima Señora, y a su protección acuden los consejos y los consejeros a pedir luz para los buenos sucesos del Consejo».

El Templo

El pequeño templo de San Pedro y San Pablo fue demolido en 1608, por ser sin duda muy reducido; y con solares vecinos se empezó a levantar en 1626, y quedó terminado en 1651, reinando Felipe IV, el hermosísimo templo y colegio de la Compañía, que hoy existen, con diseños y bajo la dirección de Francisco Bautista, coadjutor de la misma Compañía, y con los legados que la emperatriz de Alemania, Doña María de Austria, dejó este colegio; fue dedicado a San Francisco Javier, y se llamó Imperial el colegio por haber aceptado su patronato dicha emperatriz.
Hasta su expulsión en tiempos de Carlos III, estuvo este templo y su colegio en poder de los Jesuítas.Entonces se trasladaron a esta iglesia los restos de San Isidro y su santa esposa, y el templo dejó el nombre de San Francisco Javier y tomó el de San Isidro, quedando convertido en Colegiata.
En 1815 se devolvió esta iglesia a los Jesuítas ya restablecidos,suprimiéndose los canónigos y quedando reducida la capilla a solo el coro bajo, que siguió con la Compañía hasta el degüello del 17 de Julio de 1834, y la supresión de todas las Ordenes religiosas en 1835.Desde esta fecha quedó sujeto al arzobispado de Toledo hasta 1885, en que por disposición del Papa León XIII, que felizmente gobierna la Iglesia, erigió el templo de San Isidro provisionalmente en catedral de la nueva diócesis de Madrid Alcalá, y en 1891 se constituyó la capilla de la Virgen del Buen Consejo en iglesia parroquial y titular de la parroquia nueva de su nombre, cuyo primer párroco lo es el Dr. D. Vicente Casanova Marzol.
A pesar de tantos cambios, la Virgen del Buen Consejo ha seguido y sigue en su capilla, que es recogida y devota como pocas de Madrid. Además puede llamarse esta capilla pequeño templo, porque consta de cuerpo de iglesia, de crucero y media naranja, con su linterna, de buena arquitectura; con el retablo en cuyo centro está el trono de la Virgen.Las gradas, el tabernáculo y el trono son de plata, y hacen lucir más el hermosísimo rostro de su efigie, que ostenta tan rara y singular modestia, que por ella es una de las imágenes más veneradas y estimadas de la corte. Hay también para adorno otras muchas alhajas, un cáliz de oro y una rica custodia, para exponer el Santísimo Sacramento, de diamantes, esmeraldas y rubíes; con la circunstancia de haber sido una de las primeras que con joyas se dedicaron al Sacramento en Madrid.
El concurso y la asistencia de fieles a esta santa capilla es indecible; raro es el instante del día en que no se vean personas que devotamente recen y veneren a tan soberana Reina.Allí se ve siempre rodeada de fieles que acuden confiados al pie del altar a pedir las gracias que le son necesarias,a llorar sus penas o a darle gracias en las alegrías.Por la mañana se ve casi siempre llena de gente que acude a oír las muchas Misas que allí se celebran.
Todos los sábados, según el P. Villafañe, por la tarde, concurría una de las capillas reales a cantar solemnemente la Salve. En las festividades de la Virgen, y en las de otros Santos, se exponía el Señor durante toda la mañana.En los días siguientes a la fiesta de la Asunción se celebraba la Novena, asistiendo la capilla real por mañana y tarde; iluminándose en el último día la santa capilla con más de cuatrocientas luces en el altar y en cornucopias elegantes; función que se repetía en la fiesta del Dulce Nombre de María.
El último día del año, por la tarde,a ejemplo de Roma, se cantaba solemne Te Deum en acción de gracias por los beneficios recibidos en aquel año; y todo el año ardía un cirio grande de cera a expensas de la devoción, sin que hubiese faltado en varios años.Había también establecida en la misma capilla de la Virgen una noble Congregación de señoras,a la que pertenecía la grandeza de la corte, para dar culto continuo a tan excelsa Señora.
Todos los jueves por la tarde se reunían ante el Santísimo expuesto; después de un rato de meditación, predicaba un padre de la Compañía los encomios a la Virgen y de la importancia de su devoción, y se terminaban tan piadosos ejercicios con letanía y salve y otras oraciones.
El papa Clemente XII concedió a esta Congregación el privilegio de que se pudiera celebrar Misa rezada el Sábado Santo en su capilla, terminados los divinos Oficios. Actualmente se celebran las Flores de Mayo con gran devoción y mucho concurso de fieles; en el mes de Abril solemne novena, que termina en su fiesta; todos los sábados del año, y terminados los Oficios divinos de la tarde, va en procesión el cabildo catedral a la capilla, y se canta una Salve ante tan sagrada imagen.Por último, en una de las estampas del altar de la Virgen se lee lo siguiente: "Verdadero retrato de Nuestra Señora del Buen Consejo, llamada así por el que con voz sensible dio a San Luis Gonzaga.Se venera en su capilla del Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de esta corte.Son muchas las indulgencias concedidas a esta imagen, y las que pueden ganarse por cada Avemaria rezada ante sus estampas, y por sólo la invocación de su santísimo nombre.»

Oración

¡Oh Señora mía, Santa María: hoy y todos los días y en la hora de mi muerte, me encomiendo a tu bendita fidelidad y singular custodia, y pongo en el seno de tu misericordia mi alma y mi cuerpo; te recomiendo toda mi esperanza y mi consuelo, todas mis angustias y miserias, mi vida y el fin de ella: para que por tu santísima intercesión, y por tus méritos, todas mis obras vayan dirigidas y dispuestas conforme a tu voluntad y a la de tu Hijo. Amén.[2]

Referencias

  1. Nuestra Señora del Buen Consejo
  2. Nuestra Señora del Buen Consejo

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